Publicado el 09 de August de 2026
Pasta térmica Nox Thermal 880: guía de compra y usos
Si tu ordenador ha empezado a ir más lento de lo normal, si el ventilador de la CPU gira a toda velocidad nada más encenderlo o si las temperaturas de la tarjeta gráfica se disparan jugando, probablemente el problema no sea el procesador: sea la pasta térmica. Este pequeño compuesto es el encargado de transmitir el calor del chip al disipador, y cuando se seca o se aplica mal, el rendimiento se resiente. Por eso, elegir una buena pasta térmica es una de las mejores inversiones para mantener un equipo a punto.
La Nox Thermal 880, también conocida como Hummer Thermal 880, es un compuesto térmico de alta eficiencia pensado precisamente para eso. Se presenta en una jeringa de 23 gramos de peso neto, una cantidad generosa que da para varias aplicaciones, y su color gris delata una composición densa, con una densidad de 3 g/cm³ y una viscosidad de 12500 CPS, que se extiende bien sin gotear. No es una pasta cualquiera: está formulada para ofrecer una conductividad térmica de al menos 5,15 W/m·K y una impedancia térmica de 0,004 ºC·in²/W. Estos datos, traducidos a la práctica, significan que el calor pasa del procesador al disipador con facilidad y que la diferencia de temperatura entre ambos es mínima.
Uno de los aspectos que más se agradecen al trabajar con ella es que viene con un aplicador de precisión y una espátula. Con el aplicador puedes depositar la cantidad justa en el centro del procesador, y con la espátula puedes extenderla de forma uniforme o retirar el exceso si te has pasado. Esto es importante porque una capa demasiado gruesa no mejora la transferencia de calor; al contrario, puede actuar como aislante. Tener las herramientas incluidas evita que tengas que improvisar con tarjetas o utensilios que no están pensados para esta tarea.
Otro punto a favor es su seguridad eléctrica. La Nox Thermal 880 tiene nula conductividad eléctrica, es decir, es dieléctrica. Esto resulta fundamental cuando se aplica sobre componentes que están muy cerca de otros elementos de la placa, porque si la pasta entra en contacto con alguna pista o pin, no provocará un cortocircuito. No es raro que al aplicar pasta térmica se salga un poco de los bordes; con un compuesto dieléctrico, ese error no tiene por qué convertirse en una avería. Además, su fórmula permite una limpieza sencilla: si necesitas rehacer la aplicación, se retira sin dejar residuos pegajosos.
En cuanto a temperaturas, el fabricante indica que el compuesto soporta un amplio margen de -50 ºC a 340 ºC, con una temperatura de operación de -30 ºC a 280 ºC. Esto cubre con holgura cualquier situación real en un PC doméstico o de juegos, incluso con overclocking. Por muy exigente que sea la carga de trabajo, la pasta no se degradará por el calor generado por la CPU o la GPU. Y al ser un producto pensado para durar, da tranquilidad saber que no tendrás que estar pendiente de reaplicarla constantemente.
La combinación de alta conductividad, baja impedancia térmica y facilidad de aplicación la convierte en una opción muy equilibrada. No hace falta ser un experto para usarla bien, pero tampoco se queda corta cuando se busca extraer hasta el último grado de temperatura. Para quien monta su propio equipo, es de esas piezas que conviene tener siempre a mano, porque el precio es ajustado y la diferencia de rendimiento puede ser notable.
En LlobregatWeb se puede encontrar por 12,50 euros con impuestos incluidos, un precio razonable para la cantidad y las prestaciones que ofrece. Además, los envíos llegan a toda España, así que no tienes que preocuparte por la disponibilidad.
¿Quién se beneficia de esta pasta térmica? Cualquier persona que tenga un equipo con varios años y note que las temperaturas han subido. Cambiar la pasta térmica seca por una nueva puede bajar varios grados la temperatura del procesador y, con ello, reducir el ruido de los ventiladores. También es ideal para quien está montando un PC nuevo, porque aplicar una buena pasta desde el principio es la mejor manera de asegurar que el disipador trabaje en condiciones óptimas. Los jugadores que hacen overclocking a su CPU o GPU encontrarán en la Thermal 880 una aliada para mantener la estabilidad en sesiones largas, y los que se dedican a la edición de vídeo o al renderizado también notarán su efecto cuando el equipo está sometido a cargas de trabajo intensas. Incluso en portátiles, si te animas a hacer mantenimiento, esta pasta puede ayudar a recuperar un equipo que se apaga por sobrecalentamiento.
Para sacarle partido, conviene limpiar bien la superficie del procesador y del disipador antes de aplicar la nueva pasta. Una pequeña cantidad en el centro, del tamaño de un grano de arroz, suele ser suficiente en la mayoría de los casos. Luego se coloca el disipador y la presión reparte el compuesto. Con el aplicador de punta fina de la Nox Thermal 880 es muy fácil controlar la cantidad, así que no hay excusa para pasarse o quedarse corto.
Al final, la pasta térmica es un componente pequeño pero decisivo. La Nox Thermal 880 reúne lo que se le pide a un compuesto moderno: buena conductividad, seguridad eléctrica, herramientas para aplicarla y una cantidad generosa para varias intervenciones. Si estás pensando en renovar el equipo o simplemente quieres tenerla en casa para cuando haga falta, es una compra que no ocupa espacio y que puede ahorrarte más de un quebradero de cabeza. Con un buen mantenimiento, tu CPU y tu GPU podrán rendir como el primer día, sin sustos de temperatura ni caídas de rendimiento inesperadas.
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